La “Física familiar” de Jon Bilbao

El escritor asturiano, Jon Bilbao, nos presenta su nuevo libro “Física familiar”.  Una obra cuyo nexo y punto de inflexión gira en torno a la institución de la familia. En él hace recopilación de algunos de sus relatos breves, textos perdidos y encontrados y nuevos vientos con contenido inédito. Además la existencia de elementos generadores de tensión y que rompen la cotidianeidad en la que se desarrollan vidas aparentemente normales. Jon Bilbao ha sido distinguido con el premio Asturias Joven de 2005 y debe su éxito a “El hermano de las Moscas” y “Como una historia de terror”, obra por la que recibió el Ojo Crítico de Narrativa en 2008. Nosotros hemos querido adentrarnos en la convulsión de sus mundos con esta entrevista que publicamos en exclusiva.

Por Nora Franco

¿Qué te ha llevado a reflexionar sobre la familia?, ¿te parece una institución en crisis hoy en día?
En primer lugar habría que decir que el libro está dividido en tres partes. La primera es una reedición del que fue mi primer libro de cuentos publicado en 2006, la segunda es una recopilación de textos que habían aparecido en antologías, en revistas y estaban por ahí dispersos. Algunos de ellos eran bastante inaccesibles para los lectores y la tercera parte son inéditos. He buscado que fuera una colección variada tanto en géneros, como en estilos de escritura y en enfoques sobre el tema familiar, pero eso no implica que sea caótico. Para ello busqué el tema oportunamente flexible de las relaciones familiares ya que más o menos todos tenemos algún tipo de relación familiar. Así que el tema de la familia es el nexo de unión del conjunto de la colección y me parece muy fructífero porque la familia funciona como una representación del conjunto de la sociedad. Los sentimientos juegan un papel muy potente, pero bueno está el aspecto económico, el profesional y bueno por generalizar lo que trato de ver en esas relaciones es hasta qué punto se pueden tensar, hasta que alguien dice bueno, ya vale. El hecho de que seamos hermanos o de que seamos pareja no me obliga a estar soportando esto. Las imposiciones familiares llegan hasta cierto punto. Otro aspecto, ¿creo que está en crisis? No. Creo que está en proceso de transformación como lo ha estado desde siempre. Quizás esa transformación implica una flexibilización acorde a los tiempos en que vivimos y a las nuevas necesidades de las personas o necesidades que siempre habían estado ahí pero que no se habían manifestado o no habían tenido libertad para manifestarse.

 

Trabajando como guionista, ¿te has planteado llevar alguna de tus obras a la pantalla?

Bueno no llevarlo personalmente porque no tengo los medios pero sí que me gustaría. De hecho los derechos de mi primera novela, “El hermano de las moscas”, están vendidos. Es que el cine es un negocio de una lentitud geológica en lo que todo va muy despacio y bueno ya ha habido algunos intentos de llevar mis textos al cine, son proyectos que siguen vivos y que algún día me encantaría ver en la pantalla. Respecto a sentarme yo en persona a escribir un guión a día de hoy no me lo he planteado, ¿por qué? Bueno porque nadie me ha propuesto ese proyecto y por otro lado porque me satisface más la escritura literaria donde yo tengo la última palabra y donde soy responsable absolutamente hasta la última coma del texto.

 

¿Podrías hablarnos de algo que sea para ti una fuente recurrente de inspiración?
No voy a ser muy original con la respuesta. Al final las fuentes de inspiración vienen a ser las mismas para todos: es lo que lees y sobre todo es lo que vives, es tu entorno más cercano, las personas con las que convives o lo que lees en la prensa. Lo que pasa es que luego todo eso forma un cóctel en tu interior y luego pasado por tu subjetividad, por tu mirada, por tu forma de entender el mundo origina un producto diferente al que habría originado en caso de otra persona.

 

Tus relatos se mueven en extremos de la realidad, entre lo verosímil y lo inverosímil, a menudo en la vida ocurre lo mismo, ¿crees que la realidad supera la ficción?
La supera de vez en cuando, no sé si a menudo. Y en cuanto a que los relatos se mueven entre lo verosímil y lo inverosímil es cierto que no tengo reparos en recurrir a elementos de la escritura de género, al terror, incluso de la ciencia ficción, pero no es ese mi objetivo principal. Lo utilizo como meras herramientas para crear atmósferas o para generar unas reacciones en los personajes. Con un planteamiento cien por cien realista habrían sido muy complicadas y lo que  me interesa es la reacción de esos personajes porque al final por lo que tú vas a juzgar si el texto es realista o no es por los comportamientos, porque tú los veas aceptables. Suelo poner un ejemplo: seguro que todos hemos visto esas películas de terror de mala calidad en las que un grupo de  adolescentes se va a una cabaña a pasar el fin de semana en un bosque y aparece un asesino con una motosierra, una máscara o un cuchillo y de repente, en mitad de la noche, alguien dice: “Se han oído unos ruidos muy extraños en el sótano, vamos a ver”. ¡Cómo que vamos a ver! O sea ya han matado a tres de vosotros, es mitad de la noche y… ¡¿te vas a meter en el sótano?!

O sea hasta ahí te lo estabas creyendo todo a pesar de que hubiera un asesino, un fantasma o elementos sobrenaturales. Los habías aceptado. Ahora bien, ese comportamiento, no. Es discordante. En ese contexto no lo acepto. Por eso lo que me interesa es explorar las reacciones de los personajes, pero que sean realistas.

¿Te parece que son tan complejas las relaciones de pareja? ¿O somos nosotros quienes realmente hacemos difícil algo que en sí es bastante más sencillo?
Yo creo que en este libro que en general aborda las relaciones familiares; aunque muchos de los relatos no tienen unos finales muy felices, algunos todo lo contrario. No tengo una visión fatalista o nihilista de la familia. O sea no me parece una imposición social que nos resta más que nos suma como individuos. Creo que las relaciones familiares tienen su lado positivo, su lado negativo y que es un ejercicio diario el conciliar ambos. De la misma forma que todos y cada uno de nosotros tenemos una parte positiva y esa parte negativa y tenemos que hacer ese ejercicio de conciliar. Creo que hay un relato en esta colección que se llama “Pequeñas imperfecciones” que es el más representativo. Es una pareja que tenía la perspectiva de una noche estupenda, de ir al teatro, luego cenar con unos amigos y de repente ella sufre un ataque de alergia muy fuerte y se tiene que quedar en la cama con un chute de antihistamínicos y su marido se tiene que quedar a cuidarla. En parte se queda aburrido, él pensaba disfrutar mucho de esa noche y de repente se tiene que quedar en casa sin saber qué hacer y para matar el tiempo se pone a hurgar en una caja con recuerdos de su mujer, cosas de cuando era adolescente. Se encuentra un mazo de fotos antiguas de su mujer en las que aparece el primer novio de la que ahora es su mujer y a través de esas fotos él descubre cosas de su mujer que le sorprenden, pero al mismo tiempo descubre cosas sobre sí mismo que le sorprenden a través de la reacción que le producen esas fotos. Entonces ese ejercicio de conocimiento continuo de la persona que tenemos delante y como reflejo autoconocimiento propio es el ejercicio diario al que nos obligan las relaciones de pareja. También me parece muy fructífero a la hora de escribir cuando estás con alguien no solo conoces a la otras persona sino que también te conoces a ti mismo porque esa persona es una especie de espejo que te está señalando tus defectos, todo aquello que podrías mejorar y a lo mejor tú descubres el lado malo o cuestionable de la otra persona y bueno, aprendes a vivir con ello, pero a lo mejor es más complicado para ti aprender a vivir con lo que has descubierto sobre ti mismo. Entonces tú puedes decidir de forma egoísta cancelar una relación no porque no te guste esa persona sino porque a través de esa relación no te estás gustando a ti mismo. Y a este respecto el relato que cierra la colección es un buen ejemplo, un relato de corte histórico ambientado en la antigua Persia de un eremita que decide voluntariamente cancelar toda relacione humana, en particular las familiares. Entonces hasta ese momento hemos estado leyendo relatos sobre parejas, sobre padre, hijos, sobre hermanos. Y de repente nos encontramos con una persona que niega todo eso: por qué lo hace y cuál es la reacción de las demás personas ante alguien así.

 

 

¿Qué le dirías al posible lector de “Física familiar”?
El libro versa en su conjunto sobre las relaciones familiares. Se ha buscado la variedad, diversos enfoques sobre diferentes tipos de familia, diversas relaciones entre la familia y también en el género de escritura. Hay relatos realistas, relatos con un punto de ciencia ficción, hay relatos con un punto de terror incluso, otro histórico, relatos en la antigua Persia, otros en la Perestroika. Con el fin de crear una variedad, una estructura poliédrica. También abunda como elemento recurrente la introducción de elementos anómalos, discordantes en vidas aparentemente normales, elementos que trastocan esa cotidianeidad, pero cuyo poder de inquietud reside muchas veces en que es difícil calificarlos. Me parece que esto es inquietante, pero no sé por qué. Son pequeñas dislocaciones en la cotidianeidad.