“Animo a los bilbainos a que disfruten a tope”

uriartePor Bárbara Sarrionandia

Nuestro Farolín es un bilbaino de los de pura cepa, y no sólo está orgulloso de ello en el fondo de su alma, sino que lo proclama allá por donde va. “Nací en la Clínica Abando, que estaba en Alameda Recalde) un sábado a la una de la tarde, la hora del aperitivo”.

Jon Uriarte, Farolín

Felicidades por el nombramiento. ¿Ha sido algo esperado?

Muchas gracias, no, para nada. Fíjate cómo sería la cosa que cuando me enteré que era uno de los nominados, evidentemente viendo quiénes estaban, sobre todo Fito, pues pensé que era todo un honor, pero que era imposible que me tocase a mí.

¿Te veías más como Farolín o como Zarambolas?

Si algo podría haber sido, pues sí, Farolín, y mis amigos además se ríen porque ahora lo hago en el periódico, escribiendo todos los lunes una historia sobre Bilbao, sus personajes, sus leyendas, sus rincones… Tú ten en cuenta que llevo desde el año 2000 viviendo en Madrid, y siempre he estado proclamando a los cuatro vientos que Bilbao no solamente es el ombligo del mundo sino que el origen, o sea, que se suelen reír.

Una duda: ¿eres de Amorebieta o de Bilbao?

No, que soy de Amorebieta es algo que pusieron en su día y que desconozco el motivo por el que lo hicieron, porque mi madre es de Amorebieta. Y nací en la Clínica Abando de Bilbao (que estaba en Alameda Recalde), un sábado a la una de la tarde, hora del apetitivo. Luego viví enfrente, que era donde tenía mi familia el restaurante, a la altura del primer piso, y luego ya pasé a Ajuriaguerra, a la vuelta del Guggenheim. Estudié en Jesuítas, y soy socio del Athletic. Mi parque ha sido el parque de los patos, o sea que fíjate si soy de Bilbao.

Sí, de pura cepa.

Sí, de hecho lo cuento así en la contraportada de mi libro, porque en Bilbao siempre solemos decir que para saber si alguien es de Bilbao, se le pregunta: “¿Pero de Bilbao-Bilbao?”. Y te dicen la clínica, no te dice el barrio. Es decir, yo no digo que soy de Abando, digo que soy de la Clínica Abando. Los tres hermanos nacimos en la Clínica Abando. Y mi aita en Indautxu, en la Gota de Leche, así que la cosa viene de viejo.

¿Cómo ves el juicio?

Pues bien, porque a mí me ha tocado presentarlo para la ciudadanía, porque nos pidió a Txema Montoya y a mí el Ayuntamiento que lo hiciéramos en los años 90, y después también lo he retransmitido para la radio. Lo que pasa es que ya me han dicho que va a haber sorpresas, que vamos a tener que merecer el título tanto de Farolín como de Zarambolas, entonces pues ando inquieto. Es más; incluso tengo preparada ya alguna cosita para ese juicio, que será un poco sorpresa, pero que tendrá que ver mucho además con la forma que somos, y de hablar en Bilbao.

¿Te gusta disfrazarte?

Pues mira, de chaval sí, era bastante de disfrazarme. Luego, como empecé a trabajar en la tele y me tocaba disfrazarme día sí y día también, me disfrazaba mucho…

¿Qué deseas a los bilbainos en estos carnavales?

Sobre todo que disfruten a tope. Estamos pasándolas canutas, pero precisamente, los carnavales, desde sus inicios, han nacido con tres fundamentos básicos: uno, que durante un periodo de tiempo nos riéramos de la autoridad, o al menos no tuviéramos miedo a la autoridad; en segundo lugar, que despertáramos ciertos instintos que por determinados motivos, a lo largo del año estaban un poco reprimidos y eso, en un Bilbao que liga poco estaría bien que soltásemos esos instintos; y en tercer lugar, lo que les pido es que se lo pasen bien y disfruten que al final la vida son cuatro días y tres hace malo.

Pues muchísimas gracias y ya nos vemos en Bilbao.