Entrevista a Irene López de Castro

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Expone en el Colegio de Abogados de Bizkaia ‘Viajar pintando’, una muestra “llena de luz” en la que quiere presentar el lado amable de Mali, un país del que se enamoró hace ya muchos años. Irene López de Castro nos desvela porqué es pintora, y qué es lo que busca en su obra.

 

 “Yo lo que quiero es pintar el aire”

 Irene López de Castro, pintora

 

¿Por qué África?

Todo empezó en 1989 con mi primer viaje a Malí. Pasé un mes conociendo el país y me impresionó muchísimo, por la belleza del río Níger y de sus habitantes. Después de ese viaje realicé muchos otros a Mali. He querido transmitir la belleza africana, la vida como era antes. Escenas más cercanas a las nuestras del s. XIX y que inspiraron a grandes pintores, como Sorolla o Fortuny. Allí es la vida muy sencilla, como era antes. Precisamente esto lo he querido pintar, porque echo de menos una vida más serena, más natural, más pura.

Allí encontré una sensación del tiempo perdido, una especie de templo de la memoria, ajeno a la contaminación de nuestro mundo moderno. En Mali hay comunidades que han estado desconectadas hasta hace muy poco. Ésto ya está cambiando con internet y la televisión. Durante muchos años viajé al mismo lugar, porque sabía que el cambio era cuestión de tiempo. Lo que nadie podía imaginar es que un país tan pacífico estaría en guerra, como pasó en 2012 cuando los islamistas y los rebeldes tuareg conquistaron el Norte.

¿Y ahora cómo está aquello? Porque como África es tan convulsa, y llegan noticias de todo tipo…

La invasión islamista dejó en el país en una gran crisis económica. El turismo cesó casi por completo. Se espera que todo vuelva a la normalidad, si los grupos minoritarios que ejercen la violencia en el norte lo permiten. Todos los que amamos este país deseamos que esa paz y esa seguridad vuelvan, porque Malí es un buen destino viajero y sus habitantes merecen vivir en paz. Personalmente creo que los atentados islamistas buscan desestabilizar países democráticos como Malí o Kenia, para radicalizar el tipo de Islam establecido y crear enfrentamientos sociales. De ese modo la inestabilidad favorece los intereses de unos pocos, los cuales casi siempre tienen que ver con el poder y el dinero. Malí, como Gambia o Senegal, son países de mayoría musulmana, pero se trata de una rama moderada del Islam.

¿De dónde te viene la afición a la pintura?

Pues desde siempre. Era la típica niña que siempre estaba dibujando. Empecé a dibujar y pintar en 1984 en la academia de D. Amadeo Roca , gran pintor y antiguo maestro de la escuela de San Fernando. Después de dos años allí conseguí una buena base académica, que me sirvió mucho para continuar los estudios en la Facultad de Bellas Artes, de donde salí licenciada en Pintura en 1991. El paso por la carrera no fue como lo había imaginado.

¿Por qué?

Porque en aquella época la línea era muy poco académica, cosa que me han dicho que ahora quieren volver a recuperar. Cuando yo estudié había una lucha entre defensores del realismo y de la abstracción. Se perdía mucha energía en estas cosas. Pero en cualquier caso también tuve la suerte de tener profesores que me enseñaron bien, sobre todo en dibujo y en fotografía. También aprendía mucho de los compañeros. Creo que a la edad de los 18 años, un estudiante tiene que empezar aprendiendo la base técnica, el dibujo y la pintura desde la observación de la realidad, ya habrá tiempo para llegar a la abstracción más adelante. Aunque en 5º de carrera mi pintura era pura abstracción, , mi deseo por transmitir mi visión africana hizo que volviera poco a poco a un lenguaje más figurativo. Además siempre he sido un poco rebelde. Siempre he pensado que la mejor manera de ser original es ser uno mismo. Volviendo a la carrera; no sé si el título universitario de Bellas Artes tiene sentido.

¿Cómo así?

En realidad nadie te puede dar el título de pintor. Pintor es el que pinta. Está claro que 5 años dibujando y pintando en exclusiva te hace avanzar, que un título universitario sirve en la vida, pero conozco artistas muy buenos que no hicieron la carrera y tampoco pasa nada.

Así que el artista… ¿nace o se hace?

Yo creo que las dos cosas. Es un don que tienes al nacer y lo desarrollas, o lo dejas ahí y no lo trabajas. Eso depende de cada uno. Cada uno nace con unas facultades.

Y trabajar de pintora, ¿cómo se lleva?

Aunque pintar es realizarte , el oficio requiere muchas horas de trabajo. Yo he podido vivir de la pintura durante años y dedicarme a los hijos, que ya van siendo mayores. Me considero una privilegiada .

¿Son buenos tiempos ahora para un pintor? Porque al fin y al cabo necesitamos trabajar.

Siempre he tenido suerte en la venta. He vivido de mi pintura y durante muchos años tuve una situación peculiar porque una galería italiana me compraba toda mi obra, pero ese no es el estado natural de un artista. Un poco de emoción se necesita. Es muy delicado el equilibrio entre la creación y el comercio del arte.  Conozco a muchas personas que a la edad de los 40 o 50 años, deciden dejar su trabajo para dedicarse a lo que les gustaría realmente hacer en la vida, atravesando periodos de incertidumbre. También la crisis está obligando a explorar nuevos caminos. En realidad ser pintor es estar en ese estado de vulnerabilidad constante, pero realizando aquello que te gusta. Creo en el valor del Arte en sí mismo, en la Belleza como algo necesario para el ser humano.

En tu obra hay mucha poesía. ¿Qué quieres exactamente plasmar?

Mi pintura no es una pintura de tipo racional. Sale de forma natural . Así va desarrollándose la obra. Nace y se dirige hacia los sentimientos, las emociones… La poesía me viene de manera natural cuando pienso en esos lugares, en esa parte que he visto, que he sentido : En las noches de África donde la luna ilumina de un modo que nosotros aquí no podemos ver porque las luces eléctricas no nos dejan. Aquellas noches africanas me sorprendieron porque no sabía que la luna iluminaba tanto. Con la luna llena puedes ver con claridad a muchísima distancia , una luz tal que casi no te deja dormir. Y al contrario, cuando no hay luna, las estrellas brillan de tal modo que iluminan la tierra. Eso ya es el colmo de la luz del cielo.

Tenéis suerte aquí porque vivís cerca del agua. El contacto con la naturaleza equilibra al ser humano. Yo nací en Madrid; mis padres son de Málaga, pero siempre he echado de menos la luz del sur. Los pintores que me gustan más son los luministas , de los siglos XIX… Además los ambientes más del sur, hacia Marruecos. He conocido muchos países de África, pero no hay nada como Malí, porque para mí tiene algo que es fundamental, que es el río Níger. En algunas zonas el horizonte desaparece, o se junta el agua con el cielo. Eso nos pasa con el mar, pero con un río… Y todo lo que es la vida alrededor del río; los pescadores, los agricultores… Es todo muy estético para mí. Mi primera impresión en Malí fue fuerte y pensé: “ Esto lo tiene que ver la gente, voy a pintar para que la gente lo vea “.

Quizá el ciudadano ve tanto esteticismo, y luego escucha las noticias tan nefastas… ¿No has sentido ganas de plasmar eso?

Bueno, es que yo hice un voto cuando estaba en la universidad. Porque me reboté tanto con la fealdad que yo decidí que quería trabajar para la Belleza. Me parece más fácil crear un impacto visual desde la fealdad, a esto estamos muy acostumbrados. En el arte contemporáneo hay mucha gente que se busca impactar en la emoción a través de una imagen de violencia, o metiéndose con la religión … Me parece que lo hace mucha gente. Yo no quería aportar a este mundo más fealdad. Las personas transmiten. Si tú trabajas para crear una buena vibración en tu trabajo, se contagia el ambiente. No somos seres aislados, estamos conectados. Puedo crear una visión que golpee emocionalmente, pero no me apetece. Reconozco la función catártica de las pinturas negras de Goya o el Guernica de Picasso. Lo pintaron con todo su poder expresivo para dar testimonio de lo que vieron. Son obras que impactan al espectador y desarrollan la compasión. El Arte es una manera de educar en la emoción. Emociones negativas o positivas, pero emociones. Ambas necesarias. Mucha gente me ha transmitido lo bien que se siente al contemplar mis obras. Me parece que aportar un poco de sentimiento de paz, merece la pena. En cualquier caso, también he pintado algunas cosas nacidas de la guerra. Tengo alguna obra por ahí que me ha salido de la rabia que me ha dado lo que ha pasado en Malí.   Quizá en el futuro salgan más obras en esta línea, pero no sé cuándo, porque el proceso no es automático. Tardé años en ir pintando las primeras impresiones que tuve de mi primer viaje. También India he tardado otras seis años en comenzar a pintarla. Interiorizar tantas vivencias y plasmarlas requiere de un tiempo.

Háblanos de la exposición. ¿Qué tienen en común India y África?

Esta exposición es una reunión de mis últimos trabajos de los últimos años, y tiene dos ambientes muy diferenciados, que son África e India. En ambos casos he buscado representar la vida sencilla de la gente, de todos los días. Por lo demás poco tienen que ver, ya que son continentes muy distintos. Pero sí existe otro nexo de unión; la vida entorno a dos grandes ríos, que son el Gánges y el Níger. Los lugares que represento , coinciden con mi ideal de belleza y la luz que voy buscando, que es una luz física pero también es una luz del alma. Lo de menos es el tema. Podríamos hacer desaparecer estos personajes , te puedo enseñar uno de los cuadros que hice que más me gustan que era la unión de la luna, un personaje y una barca. Era una abstracción, era aire. Lo que busco pintar es el aire, pero es muy difícil. A veces me sale, a veces no. Los pintores siempre estamos intentado llegar a aquello de lo que pasas muy cerca pero que no terminas de llegar. Yo creo que si lo consiguiéramos, dejaríamos de pintar.

La obra maestra.

Sí, llegar a hacer algo asombroso, como por ejemplo el que ha hecho esas esculturas tan maravillosas que están en el Guggenheim, Serra. Yo creo que si haces algo así, ya has hecho la obra de tu vida.

¿Cómo crees que va a recibir el público bilbaino tu obra?

Creo que bien, mi impresión desde el comienzo ha sido muy positiva. Los vascos que conozco son buenos viajeros. Viajando por África me he encontrado catalanes y vascos. Algunos vascos iban buscando el origen del euskera en Tombuctú o en el país Dogón. De algún modo, nos buscamos a nosotros mismos en los viajes. Bilbao está cerca del mar. Tener el mar o un puerto cerca creo que ha dado muchos viajeros en la historia. De algún modo yo también vivo junto al mar, puesto que en Madrid tengo el ‘puerto’, que es el aeropuerto y gracias a eso puedo viajar bastante. Espero que esta exposición sirva para dar a conocer mi pintura en Bilbao.