Julio César llega al Arriaga

espectaculo_header_538José Luis Alcobendas, Agus Ruiz, Pau Cólera, Carlos Martos y Pedro Chamizo completan el reparto de la obra, dirigida por Paco Azorín. Este poderoso montaje teatral permanecerá en la cartelera desde el próximo miércoles día 2 al domingo 6 de abril.

Llega al Teatro Arriaga una de las dos grandes tragedias romanas que escribió William Shakespeare. Se trata de Julio César, un espectacular montaje teatral dirigido por Paco Azorin, quien realiza una lectura en clave contemporánea (aunque no únicamente actual) del original del ilustre dramaturgo inglés. El propio Azorin se encarga de la potente escenografía de esta obra, que cuenta con un reparto de auténtico lujo, en el que destacan en los papeles protagonistas tres actores de primer nivel como Mario Gas, un impresionante Julio César, Sergio Peris-Mencheta, interpretando brillantemente a Marco Antonio y Tristán Ulloa, quien da vida y pasión a Bruto. El elenco interpretativo lo completan José Luis Alcobendas, Agus Ruiz, Pau Cólera, Carlos Martos y Pedro Chamizo.

Se ofrecerán un total de cinco funciones de Julio César, una por día, desde el próximo miércoles 2 de abril hasta el domingo día 6. Exceptuando la sesión dominical, que será a las 19:00 horas, todas las representaciones tendrán lugar a partir de las 20:00 horas en el Teatro Arriaga.

Esta obra de Shakespeare es, en la lectura de Paco Azorín, un drama político totalmente contemporáneo, si bien no pierde nunca de vista al original. La propuesta de espacio escénico está basada en un elemento vertical de gran importancia simbólica: un obelisco. Esta figura resulta especialmente significativa en el escenario, no sólo como símbolo del poder, sino también como metáfora reveladora del poder y la hegemonía que cambia de manos a lo largo de los tiempos. Porque el poder se identifica claramente con Julio César, con el personaje, pero también con la obra. Y en la obra, ese poder se materializa mediante la palabra.

Si las palabras siempre son importantes, en Julio César lo son aún más. Este montaje hace especial hincapié en las palabras, en su fuerza poética y evocadora, y, de manera muy especial, en su capacidad provocadora, en su capacidad potencial para modificar el ánimo y alterar la conducta de los que las escuchan, que no son solo los intérpretes que interactúan en el escenario, sino también el público, que sin duda se sumerge en el mundo que se presenta ante sus ojos.

Julio César es una obra eminentemente masculina y castrense: los hombres y la guerra, los hombres y el poder que cambia de manos a través de la guerra y el golpe de estado. Aquello que describió Shakespeare a su manera, nos lo muestra Paco Azorín, apoyado en la interpretación por grandes actores. ¿Acaso no es éste un tiempo de banalización del lenguaje y de pérdida de valor de las palabras y, por lo tanto, de las ideas? Solo por ello, la vigencia de esta obra es indiscutible.