'La Otxoa y yo' en concierto en el Teatro Campos

Bilbao-Presentación-del-disco-La-Otxoa-y-Yo-Foto-Juan-ArmentiaEl viernes 4 de abril no hagas planes, porque tienes una cita en el Teatro Campos a las 20,00h con José Antonio Nielfa, más conocido como ‘La Otxoa’, que ofrece un concierto con el título ‘La Otxoa y yo’. En él, el artista expone una colección de emociones en compañía del Ballet Tara y el Coro Trío Las Rizzos. Un concierto que supone un punto de inflexión en una larga trayectoria. ¿Y por qué? Pues porque en muchas ocasiones el personaje ha fagocitado a la persona, y muchas cosas que a él le hubiese gustado hacer o cantar se han visto limitadas por la línea que llevaba ‘La Otxoa’. Pero con este concierto, se da una vuelta de tuerca y se nos presenta a la persona.

Se trata de un sonido totalmente acústico, personal, con marchamo propio, punto de encuentro de colores clásico, latino, jazz, standars… y un sólido trabajo en los arreglos aportando coherencia y unidad a la obra. Una propuesta para la noche, una luz de cabaret. Un humilde homenaje a aquellas mujeres que se dedicaron al difícil arte del alterne.

En la primera Aste Nagusia popular José Antonio Nielfa “La Otxoa” lanzó un ¡Libérate!, que todavía resuena. Los amigos de la libertad, de la noche y de la Otxoa tienen una cita en el Arriaga.

Resumen de la obra:

El último trabajo discográfico de Otxoa resulta una colección de emociones.

Emociones que habitan en un cuaderno de bitácora, en el diario de un viaje vital, tenaz, valiente y comprometido.

Vivencias y sensaciones recordadas por el “ego” y re-creadas por su “alter”, José Antonio y Otxoa, persona, – personalidad- , y personaje.

Un disco que supone un punto de inflexión en una larga trayectoria.

Un Otxoa que siempre ha estado ahí, para muchos desconocido, que ahora surge brillante.

Momentos musicales que se convirtieron en paradas de referencia del viaje referido que sigue su transcurrir sin aparente ni necesario destino. Puro disfrute.

Desde la mirada de “saudade” a aquella “Lisboa antigua”, de la inconfundible Amália, que se funde y difumina con “María la portuguesa” del inolvidable Carlos Cano, hasta la sombra de neón de aquel pequeño gorrión bautizado como Piaf, presente en el “Milord” de Moustaki, pasando por la figura de aquel pionero llamado Antonio Amaya con su “A mis 38 años” compuesto por Manuel Alejandro o visitando el ya aquel lejano San Remo de Nicola di Bari con “Il cuore é uno zíngaro”, el paseo es un verdadero placer …

Músicas de ida y vuelta, como la cumbia “A tragar” llegada desde Argentina con un nuevo texto, o joyas cercanas y por ello a veces ignoradas como el “Tatuaje” grabado por la Piquer.

Una doble parada en un territorio singular, el paisaje Aznavour; el dramático “La mamá” y el audaz “Como dicen”. Algunos temas, como este último, suenan por primera vez en español.

Para comenzar un viaje resulta imprescindible conocer el punto de partida y eso tanto José Antonio como Otxoa lo han tenido siempre muy claro. Como origen suenan el “Bilbao song” de Brecht y Weill y “San Francisco” tema biográfico compuesto para la ocasión y nombre del rincón del bocho principio de todo esto.

Un sonido totalmente acústico, personal, con marchamo propio, punto de encuentro de colores clásicos, latino, jazz, stándars … y un sólido trabajo en lo referente a los arreglos aportando coherencia y unidad a la obra.

Un sonido reconocible para todos aquellos que visitaron el Teatro Arriaga en septiembre del 2009 en la reposición, a los veinticinco años, del primer musical del teatro vasco, el ya histórico, casi clásico, “Bilbao Bilbao”.

La banda que se creó para la ocasión reaparece en este trabajo: José Luis Canal, piano,

Arturo García, batería, David Nanclares, bajo, Joe González, saxo, Asier Ituarte, trombón, Rubén Salvador, trompeta.

Se incorporan Asier Ercilla al acordeón y Fran Lasuen al violín.

Son de destacar las cariñosas colaboraciones de El Consorcio, Kepa Junkera y el trío

“Las rizos” compuesto por Isabel Cámara y las hermanas Susana y Lidia Martínez.

Una propuesta para la noche, una luz de cabaret.

Un humilde homenaje a aquellas mujeres que se dedicaron al difícil oficio del alterne.

Una aventura imprescindible, sorprendente.