Roses, el paraíso terrenal de la Costa Brava

De 20.000 habitantes pasa a 100.000 en verano. Es un pueblo tranquilo, pero no aburrido, apropiado para el turismo familiar, pero también para el de parejas o senior. Con una esencia mediterránea y una fuerte tradición turística y marinera, el municipio de Roses se enmarca en un entorno donde la riqueza paisajística y natural es inigualable al norte de la Costa Brava. Con más de 3.000 años de historia y un patrimonio arqueológico extraordinario, se convierte en uno de los destinos por excelencia para ser disfrutados en cualquier momento del año. El viajero puede sumergirse en sus playas, calas y rutas turísticas que quedan al abrigo del Alto Ampurdán, el Golfo de Roses y el Cabo de Creus.

Su paisaje y su historia quedan representados, entre otros, por la propia Ciudadela que mantiene los restos de civilizaciones griegas, romanas y medievales, o el Castillo de la Trinidad, una fortificación construida durante el reinado de Carlos I que ofrece una terraza privilegiada que domina toda la bahía.

Adornada, además, de itinerarios megalíticos y parques naturales también alberga una de las rutas del vino más jóvenes, la Ruta del Vino DO Empordà y sienta a la mesa a todos los públicos a través de deliciosos bocados gastronómicos…