Un equipo desigual

riarojiLa mejora en Liga ha quedado empañada por la eliminación de la Champions

La triste despedida de la Champions ha mostrado las consecuencias de la crisis de juego que padece el Athletic esta temporada. Parece que con la salida de Ander Herrera el equipo ha perdido la capacidad creativa. Su sustituto natural y fichaje estrella de la temporada anterior, Beñat, encadena fiascos. Tan sólo aporta De Marcos algo interesante con su movilidad y desmarques. Iturraspe parece actuar con el freno de mano echado y Mikel Rico trompica por doquier sin terminar de imponerse en el medio centro. El centro del campo se muestra, por lo general, desbordado, lento y predecible. Laporte es el más fiable en defensa, Etxeita asoma como compañero en el centro de la zaga con dos buenas actuaciones ante las dificultades de Gurpegi para rendir al nivel de otros años. Los laterales flojean más de la cuenta. Balenziaga cumple en defensa, pero no aporta en ataque en una banda izquierda muy improductiva, con un Muniain poco o nada desequilibrante. Por la derecha, a Iraola se le nota el peso de los partidos jugados como rojiblanco (5º jugador de la historia, con 484 partidos, al superar a Orue), mientras que por delante, en la banda, Susaeta rinde con cuentagotas. Así, tan sólo Aduriz (ahora lesionado durante varias semanas) rinde al nivel esperado. Y eso sí que tiene mérito dado el acompañamiento. Guillermo asoma con velocidad pero con bisoñez.

Sin fuerza

En muchos partidos, especialmente los europeos, el Athletic se ha mostrado como un equipo blando y sin capacidad competitiva. Algo que expresó Ernesto Valverde tras la patética imagen que se dio contra el Oporto en San Mamés. El público también decepcionó tras el reguero de abandonos de las gradas tras el segundo gol luso en una pifia monumental de Iraizoz, un portero que realiza grandes paradas pero también puntuales anchoas que cuestan partidos. Esta temporada los leones parecen menguantes, como si fueran cada vez más bajitos, flacos y sin chicha. Sí que es cierto que en los últimos años se ha perdido también peso y altura. Ya no intimidan en jugadas de estrategia. Un club descapitalizado en lo deportivo, aunque saque pecho por lo ingresado con las pérdidas de sus figuras. La plantilla ha quedado desequilibrada y, al parecer corta, por la casi nula confianza del técnico en varios de sus componentes. Hay voces que imploran por refuerzos en el mercado de invierno.